
Paul Ehrlich (Alemania; 1854-1915), fundador de la quimioterapia, postuló hace más de 100 años que los productos químicos, al igual que los colorantes histológicos, tienen selectividad por ciertos componentes de las células y los tejidos y, por lo tanto, podrían utilizarse para combatir enfermedades humanas específicas si se identificara y atacara al culpable.
Este concepto ha inspirado a generaciones de investigadores del cáncer a desarrollar fármacos y productos biológicos que atacan selectivamente las células cancerosas o los eventos moleculares que se cree impulsan el fenotipo maligno, causando el mínimo daño posible a las células normales. El siguiente gráfico resume casi 120 años de progreso en la terapia oncológica dirigida.